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Saturday, March 12, 2011
Tuesday, February 09, 2010
Rinconcito...
"No progresas mejorando lo que ya esta hecho, sino esforzándote porlograr lo que aun queda por hacer".
( K.Gibran )
Gracias M.
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Papa cuentame otra vez
Saturday, April 05, 2008
Desafio
Llego del trabajo con ansias de salir a despejar la mente, tiro sus ropas en la cama, revolvió sus cajones hasta encontrar esas medias que combinaban con la remera. En el fondo del placard encontró las zapatillas llenas de polvo, meses transcurrieron desde su última salida a correr. El día de hoy se presentó ideal para retomar una vieja costumbre.
Short, medias, zapatillas, remera, llaves. Contaba con todo y nada la detuvo. Entre dos camionetas, dejó su auto y se dispuso a correr. Los primeros pasos fueron simples, el cuerpo no se había olvidado de correr. El tiempo pasaba con cada bocanada de aire, el cansancio se hizo sentir antes de los esperado. No era para sorprenderse el físico estaba inalterado, pero el estado no.
Un día largo de trabajo, lleno de presiones, de esos que uno detesta al fin terminó. Se baja la persiana a ese día y él se dispone a volver a casa. Lo bueno de trabajar en las afueras de una ciudad cosmopolita es que una vez atravesada la puerta de la oficina el entorno te predispone a relajarte al instante. Unos pocos pasos bastaron para comenzar a despejar la mente. Pensamientos sencillos llenaron su mente; que cenar, si era necesario pasar por el mercado, eran las cuestiones más importantes en este momento. Sin darse cuenta había llegado al auto. Lo puso en marcha, encendió el estéreo, bajo los vidrios.
Se había relajado, la brisa tardía entraba por la ventanilla mientras la buena música se escuchaba en el interior. El camino era el habitual, dos cuadras derecho y un giro a la derecha para llegar a la avenida. Derecho hasta que se llega al parque, para luego rodearlo. No había apuro puesto que los semáforos ni el tráfico apuraban el ritmo.
Short, medias, zapatillas, remera, llaves. Contaba con todo y nada la detuvo. Entre dos camionetas, dejó su auto y se dispuso a correr. Los primeros pasos fueron simples, el cuerpo no se había olvidado de correr. El tiempo pasaba con cada bocanada de aire, el cansancio se hizo sentir antes de los esperado. No era para sorprenderse el físico estaba inalterado, pero el estado no.
Un día largo de trabajo, lleno de presiones, de esos que uno detesta al fin terminó. Se baja la persiana a ese día y él se dispone a volver a casa. Lo bueno de trabajar en las afueras de una ciudad cosmopolita es que una vez atravesada la puerta de la oficina el entorno te predispone a relajarte al instante. Unos pocos pasos bastaron para comenzar a despejar la mente. Pensamientos sencillos llenaron su mente; que cenar, si era necesario pasar por el mercado, eran las cuestiones más importantes en este momento. Sin darse cuenta había llegado al auto. Lo puso en marcha, encendió el estéreo, bajo los vidrios.
Se había relajado, la brisa tardía entraba por la ventanilla mientras la buena música se escuchaba en el interior. El camino era el habitual, dos cuadras derecho y un giro a la derecha para llegar a la avenida. Derecho hasta que se llega al parque, para luego rodearlo. No había apuro puesto que los semáforos ni el tráfico apuraban el ritmo.
Laura corría su tercera vuelta a aquel parque, cuando en la vera pisa en falso visitando el piso con la gracia de un ave caída. Es en aquel momento cuando al pasar Gonzalo vislumbró la caída. Balisas encendidas, mujer en el piso, auto estacionado. Hola va, hola viene.
- "Estas bien?"
- "Si, estaba corriendo y de golpe me caí."
- "A ver?"
- "Sos doctor?"
- "Si tan solo fueras una máquina... No, sólo estoy acostumbrado a los golpes y caídas"
- "Entonces?"
- "Te podes parar? Vamos que te ayudo."
- "Gracias... "
- "Gonzalo"
- "Gracias Gonzalo, Ay!"
- "Apoyate en mi hombro y te ayudo a caminar "
- "A donde?"
- "Hasta mi auto. Dale, te llevo a que te hagas ver ese tobillo."
- "Gracias, pero no hace falta. Apenas te conozco y ya me queres llevar a no se donde."
- "Jaja jaja no che, que no soy un psicopata violador, Ni que tanto. "
- "Gracias ya estoy un poco mejor. Creo que puedo sola llegar a mi auto."
- "O.K., O.K. Segura?"
- "Si, de nuevo gracias."
Dos caminos cruzados por el destino, se alejaban con pequeñas frases y grandes desconfianzas. Lo evidente se hizo notorio, Laura no podía caminar sin ayuda. Gonzalo la ayudo a llegar a su auto para darse cuenta que la caída produjo algo más que un solo golpe. Ella no podía manejar.
- "Vas a confiar en mi? Vamos te llevo a una guardia médica."
- "Mmm... bueno. Gracias. " - extendiendo su mano - "Laura"
- "Estas bien?"
- "Si, estaba corriendo y de golpe me caí."
- "A ver?"
- "Sos doctor?"
- "Si tan solo fueras una máquina... No, sólo estoy acostumbrado a los golpes y caídas"
- "Entonces?"
- "Te podes parar? Vamos que te ayudo."
- "Gracias... "
- "Gonzalo"
- "Gracias Gonzalo, Ay!"
- "Apoyate en mi hombro y te ayudo a caminar "
- "A donde?"
- "Hasta mi auto. Dale, te llevo a que te hagas ver ese tobillo."
- "Gracias, pero no hace falta. Apenas te conozco y ya me queres llevar a no se donde."
- "Jaja jaja no che, que no soy un psicopata violador, Ni que tanto. "
- "Gracias ya estoy un poco mejor. Creo que puedo sola llegar a mi auto."
- "O.K., O.K. Segura?"
- "Si, de nuevo gracias."
Dos caminos cruzados por el destino, se alejaban con pequeñas frases y grandes desconfianzas. Lo evidente se hizo notorio, Laura no podía caminar sin ayuda. Gonzalo la ayudo a llegar a su auto para darse cuenta que la caída produjo algo más que un solo golpe. Ella no podía manejar.
- "Vas a confiar en mi? Vamos te llevo a una guardia médica."
- "Mmm... bueno. Gracias. " - extendiendo su mano - "Laura"
El desafío consta en que quien leyó esta introducción y quiera continuarla lo haga. Las reglas son simples, si acepta, debe pedir que quien comience a leer lo haga desde este lugar. Por mi parte, linkeare la continuación. El objetivo es ver cuan lejos podemos llegar construyendo esta historia.
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Thursday, March 13, 2008
Friday, April 27, 2007
Ella
Se encontraba atormentada por su vida, y un tanto insatisfecha con lo logrado en su corta vida. Muchas cosas por reveer, otras tantas por cambiar. De pronto se preguntó a si misma si la persona que llegó a ser, es la que realmente quiso ser o si habrá sido el resultado de una mera coincidencias de infortunios y el divagar de la misma. Sin esperar una respuesta concreta, aceptó la posibilidad de cambio. Era hora de enfrentar sus propios temores, era hora de dejar de ayudar para poder ayudarse.
Es en ese camino de introspección y auto analisis que descubrió en si misma a una persona que se apresura a dar lo mejor de si para que la otra persona pueda proseguir con su vida. La dejó paralizada el descubrir hasta que punto es capaz de ayudar en deprimenda de si. Es así que comenzó a recordar cada una de sus historias y las repasó como un actor repasa el libreto de su próxima pelicula.
Allí estaba ella en la rutina de su vida, viajando del trabajo a su casa, cautivada por una mirada cómplice. Cómplice entre estación y estación del metro. Cómplice entre pasajero y pasajero. Cómplice consigo. Cómplice con él. Perdida en esos ojos caoba, ella se encontraba llena de una seguridad pocas veces percibida.
Es en ese camino de introspección y auto analisis que descubrió en si misma a una persona que se apresura a dar lo mejor de si para que la otra persona pueda proseguir con su vida. La dejó paralizada el descubrir hasta que punto es capaz de ayudar en deprimenda de si. Es así que comenzó a recordar cada una de sus historias y las repasó como un actor repasa el libreto de su próxima pelicula.
Allí estaba ella en la rutina de su vida, viajando del trabajo a su casa, cautivada por una mirada cómplice. Cómplice entre estación y estación del metro. Cómplice entre pasajero y pasajero. Cómplice consigo. Cómplice con él. Perdida en esos ojos caoba, ella se encontraba llena de una seguridad pocas veces percibida.
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Thursday, November 23, 2006
[Cuento Corto] Ecuación.
Terminada la reunión, había cumplido con los puntos pendientes para ese día en su agenda. Sólo restaba llegar al hogar para descansar. La vuelta no sería fácil, pues se habían juntado las peores variables posibles para dicha ecuación. Sí, era la hora pico. Esto significaba tener que armarse de paciencia pues el retorno sería, de por sí traumático. Si todo fuera tan simple en nuestras vidas, que semejante variable entrase a nuestra ecuación de todos los días no nos representaría un fastidio tan inmenso, como realmente lo produce.
Otra variable a tener en cuenta era la tormenta que azotaba a la ciudad. Copiosa lluvia torrencial, no permitía salir de donde se estaba, tampoco llegar a donde se quería ir. Cautivo por su presencia, detuvo su andar con el afán de disuadirla. Cuan ingenuo fue en su pensar. Ella no dejaba de transitar entre el cielo y el infierno, su presencia era inmensa en medio de la ciudad.
Sigamos enumerando las variables, ya hemos visto la hora pico y la lluvia. Las últimas son el cansancio nuestro de cada día trabajado y el apuro por llegar a destino. Cuatro son las variables para formar una ecuación, cuyo resultado depende integramente de quien la plantea y no de quien trate de resolverla.
Él decide esperar, paraguas no llevaba, mojarse no quería. De pronto se vió hipnotizado por las gotas que rebotaban insistentemente contra el pavimento. Fue en aquel momento, que por un instante el tiempo parecio detenerse; habriendose un espacio para la observación plena y sin reparos de aquella ciudad que lo albergaba. Por vez primera los detalles se peleaban ante sus ojos por ser los primeros en ser notados, distinguidos por fuera de la monotonia acostumbrada. Le resulto rara la sensación, pero a la vez muy agradable. La percepción de aquello que lo rodeaba, se transformó en una sucesión de imágenes que invadieron su mente.
El chaparrón menguaba, mientras él se despertaba. Era hora de volver al hogar.
Otra variable a tener en cuenta era la tormenta que azotaba a la ciudad. Copiosa lluvia torrencial, no permitía salir de donde se estaba, tampoco llegar a donde se quería ir. Cautivo por su presencia, detuvo su andar con el afán de disuadirla. Cuan ingenuo fue en su pensar. Ella no dejaba de transitar entre el cielo y el infierno, su presencia era inmensa en medio de la ciudad.
Sigamos enumerando las variables, ya hemos visto la hora pico y la lluvia. Las últimas son el cansancio nuestro de cada día trabajado y el apuro por llegar a destino. Cuatro son las variables para formar una ecuación, cuyo resultado depende integramente de quien la plantea y no de quien trate de resolverla.
Él decide esperar, paraguas no llevaba, mojarse no quería. De pronto se vió hipnotizado por las gotas que rebotaban insistentemente contra el pavimento. Fue en aquel momento, que por un instante el tiempo parecio detenerse; habriendose un espacio para la observación plena y sin reparos de aquella ciudad que lo albergaba. Por vez primera los detalles se peleaban ante sus ojos por ser los primeros en ser notados, distinguidos por fuera de la monotonia acostumbrada. Le resulto rara la sensación, pero a la vez muy agradable. La percepción de aquello que lo rodeaba, se transformó en una sucesión de imágenes que invadieron su mente.
El chaparrón menguaba, mientras él se despertaba. Era hora de volver al hogar.
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